Las reuniones familiares o de empresa son ocasiones en las que queremos que todo sea perfecto, disfrutar de excelentes platos en el ambiente más agradable y atendidos por un excelente servicio. Consúltenos y prepararemos un menú a su medida.

El Mesón de la Virreina dispone de cuatro salones donde convertiremos sus actos sociales en festejos inolvidables:

El Comedor de Frascuelo. Situado en la planta baja, es un recoleto comedor para veinte comensales que cuenta con una típica estufa de leña. Lugar ideal para celebrar pequeña e íntimas reuniones.

Subimos al primer piso por una escalera de madera con paredes cubiertas de premios, fotografías de visitantes famosos, hasta un original de Mingote. Paramos un instante en el descansillo para abrir nuestro apetito con la contemplación de la parrilla funcionando cara a nuestros visitantes, y seguimos hasta el primer piso.

El Comedor del Tío Tamayo. Con capacidad para veintidós personas, este comedor está decorado con fotografías de la familia dueña del Mesón desde hace tantos años y sus amigos, así como una colección de armas antiguas en las paredes.

El Comedor de Doña Francisca. Situado igualmente en el primer piso, este comedor está presidido en un extremo por un tapiz incunable y en el otro por una chimenea que proporciona auténtico calor de hogar a sus treinta y ocho asientos. En otra de las paredes reposa en un lugar de honor el Libro de Oro de la casa, donde guardamos como tesoros los saludos de nuestros ilustres visitantes.

El Comedor de la Tía Gertrudis. Ya estamos en el segundo piso. El techo abovedado de madera, cruzado de vigas y las numerosas antiguedades que pueblan sus paredes convierten este salón en un lugar entrañable en el que sus treinta comensales disfrutarán de la sensación de encontrarse en otra época.

Desde El Comedor de Doña Francisca y desde El Comedor de la Tía Gertrudis se accede a nuestras terrazas. En ellas el deleite de la buena mesa se ve acompañado de las incomparables vistas de Chinchón. El fascinante espectáculo de la Plaza Mayor, siempre distinto, siempre igual. Desde hace siglos.