La Plaza Mayor de Chinchón es una de las más espectacularmente
bellas de España, y el Mesón de la Virreina ocupa uno de los
más emblemáticos edificios de la Plaza.



A través de los años el Mesón ha permanecido en las manos de la misma familia, pasando de padres a hijos y conservando el personal ambiente medieval de la antigua taberna.

 

 

 

 


Aquí es donde el famoso torero "Frascuelo" se recuperó de las heridas recibidas en una corrida el 25 de julio de 1863. En gratitud por sus cuidados Frascuelo regaló el edificio a Tío Tamayo y Tía Gertrudis, antepasados de los actuales propietarios.

 

 

 

 





 

Francisca, la esposa del cuarto Conde de Chinchón, es la dama a quien debe su nombre el Mesón.

Mujer de gran belleza, vivió gran parte de su vida en Perú. En 1629 salvó su vida gracias a su sirvienta india quien le administró unos misteriosos polvos. Este suceso originó la leyenda sobre la quinina, también conocida como cincona o chinchona. La Virreina, agradecida por su recuperación, salvó a su sirvienta de prisión donde fue a parar acusada por cortesanos celosos de su trato con la Condesa.






 

 

 

 


El Mesón, situado en la Plaza, frente al Ayuntamiento y la Iglesia de la Asunción, rebosa de antiguedades, memorias del pasado de Chinchón. Su decoración rústica es el escenario ideal para disfrutar de la cocina tradicional Castellano-Manchega, basada en cordero lechal y cochinillo tostón, judias, quesos, verduras frescas y ajo de Chinchón -famoso en el mundo- (una prueba es nuestra sopa de ajo) todo ello acompañado del excelente vino local.